viernes, 28 de septiembre de 2012

Yo estoy hecho de ti...

Allí estaba yo, frente a ti, donde siempre imaginé. Entonces tus formas tenían el sentido perfecto, al compás de tus suaves movimientos. Te imaginaba con la cantidad exacta de luz, la suficiente la cual yo pudiese imaginar el resto. Me descubrí mirándote, y puse empeño para descubrirte al detalle. Centré la atención en tus ojos, grandes y de colores preciosos. Entonces fue cuando por primera vez te descubrí en mí. Allí estabas tú, en cada movimiento, en cada parpadeo. En cada uno de los rincones de mi cuerpo pude descubrirte, en algunos más escondida que otros, pero en casi todos estabas presente.
¿Por qué prácticamente tú y yo formamos un solo elemento? ¿Un solo ser?
Te había idealizado tanto que poco a poco me fui componiendo contigo, hasta descubrir que yo estaba completamente hecho de pedacitos de ti.
Soy feliz sabiendo que has compuesto mi vida... De saber que hoy tú eres parte de mí. Hay veces que es imposible no contar contigo, sencillamente porque formas parte de mí.

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