lunes, 26 de noviembre de 2012

412 a tu lado.

Amor, que para mi solo hay uno, eres tú. Hoy martes 27, puede parecer que es un día cualquiera; que estamos a dos días de mis 19 años; o que hace dos cumplimos 5 meses de aquel bonito día; o hace 3 días, hacia un año y dos meses que nos conocimos. Pero no vengo a hablarte de ninguna de esas cosas, hoy, las cuentas salen a 412. Sí, de eso te hablaba en un principio. De qué es especial cada día 12 a tu lado, y más si eres tú mi felicidad. Ya fue hace mucho. Yo sigo teniendo las mismas ganas que antes, las mismas ilusiones que el primer día. Las mismas ganas de escribirte una deliciosa carta cada día. Es tu mirada la que me hace seguir en pie, son tus preciosos ojos los que nos iluminan nuestro mundo, formado por tan sólo tu y yo. En un mundo en el que tus palabras de amor son como el rocío de la noche, y tu pelo, la arena de la playa donde una noche nos tumbamos a ver las estrellas pasar. Las olas tus caricias, tan lentas como susurros a flor de piel; y tu risa es la mejor melodía jamás compuesta. Tus labios son la entrada, una vez entrado no se puede salir; no se quiere salir; no quiero salir. Quiero decirte que nunca jamás idee una persona como tú. Nunca pensé que eras tan real, tan como lo eres tú. Eres maravillosa, tan genial como el tiempo que pasamos juntos. Fantástica, como la historia que vivimos, tan asombrosa como fascinante. Mi cielo, mi pequeña, mi todo. Te quiero, y lo que no quiero es que lo olvides. Te amo, y amo cada rincón de tu cuerpo. Te adoro, y te adoro tanto como la mancha de nacimiento que tienes en tu pierna izquierda. Tu y yo, siempre juntos, mi amor.

viernes, 16 de noviembre de 2012

No sin ti.

Hemos reído, hemos llorado. Hemos sabido que éramos lo que más hemos amado. Contigo todo es más fácil, más llevadero. Contigo mi mundo es azul, como tú. Como los días felices junto a ti. Ha pasado mucho desde entonces, aún te recuerdo como la chica de los 15 minutos, y así es. Como cada mañana, al verte venir medio dormida. Y luego subes al coche, nos damos un beso y creamos un abrazo cálido, enorme. Con muchas ganas de empezar un nuevo día, si es a tu lado. Contigo no, no sin ti. No seré aquel príncipe que beses y se convierta en sapo. Sino que seré aquel que dará todo por ti, para que seas la más feliz.