domingo, 10 de marzo de 2013

Sin ti no soy yo.

Me mirabas con esos ojos tan azules, cada vez lo eran más, a medida que iba pasando el tiempo, sabía que estábamos en la cumbre de nuestros desperfectos. Mientras, saltaban gotas de agua salada, brotaban como de un manantial, tan amargas como reconciliadoras. Volaban nuestros pensamientos por la habitación, rodaban los sueños en nuestro estudio de cine, y seguían las promesas esperando para cumplirse. Bajabas la cabeza, y volvías a mirarme, esos ojos azules que no me dejan dormir... Me susurrabas, me decías las cosas más inimaginables que nunca pensé, me abrías la puerta para ser feliz, pero solamente si no te llevaba conmigo. Dejabas de lado nuestras promesas, nuestros sueños en nuestro propio estudio de cine... Pero no iba a dejar de irme de ahí sin ti, ni puedo, ni quiero. Nos dijimos tantas veces adiós que despedirnos significaba reinventar un reencuentro.