miércoles, 11 de julio de 2018

Despedidas

Se hacen difíciles, jodidas a veces. Se hacen largas, eternas. Cuestan de aceptar, de digerir, y al final hay que hacer de tripas corazón.

Nos cuesta desprendernos de esas personas que nos llenan, que nos hacen felices con una tontería, con un gesto o con una simple mirada. Nos cuesta porque son esas personas quienes aportan a nuestra vida, quienes suman y no restan. Quienes con una palabra son capaces de dar la vuelta a tu mundo.

No podemos decir adiós sin más. Sabes que cuando des la vuelta no estará. Que no podrás mirar a los ojos y sentir lo que esa persona siente. Que ciertos momentos puede que no se vuelvan a repetir, y jode, claro que jode.

Puede ser en un andén, donde la esperaste por última vez, en la parada del bus, en el aeropuerto, en su portal...

Esa sensación de vacío interior cuando una persona así se va. De no escuchar su voz o su risa. De no sentirte observado ¿a quién no le gusta a veces? De esas putas ganas de abrazar.

viernes, 22 de junio de 2018

Love, joy and serenity

He encontrado la tranquilidad en mi interior, esa paz que tanto buscaba. Ahora soy feliz conmigo mismo, orgulloso de dar dos pasos hacia delante y afrontar esos miedos que tenía.

Las cosas cambian, y yo con ellas. Nunca llegue a desvincularme por completo de algunos sentimientos negativos. La culpa me seguía allá donde iba, me hacía sentir frustración conmigo mismo, desesperación en algunas ocasiones. Prometí irme de allí. Y aunque muchas cosas que prometía no cumplí, esta vez me fui para no volver.

Me despojé de ese sentimiento tan dañino, lo aparté, como debemos apartar a todo aquello que nos hace daño. Estamos de paso, y tenemos que sentirnos bien con nosotros mismos. No vale la pena ser feliz si no tienes esa tranquilidad interior. Suena muy rocambolesco, pero soy feliz así.

“Debes albergar el caos en tu interior para dar a luz una estrella que baila”

martes, 19 de junio de 2018

Tantas formas de perder

Tienes que marcharte, y te vas lentamente porque cuesta. El camino se hace eterno, cuesta arriba, a veces muy cuesta abajo, pero cuando te das cuenta te chocas contra el muro. Ese muro que te recuerda quien fuiste, en quien te habías convertido.

Pero sigues. Sigues convencido, a pesar de muchas cosas, de que puedes con todo. Y puedes. Y lo haces. Y sigues.

Que pronto se olvida, y que rápido cambian los sentimientos. ¿Tal vez nos precipitamos? Algunos están cegados por la falsa realidad en la que viven, por la burbuja que les protege. Otros por la prisa, por dejar atrás el dolor, la decepción.

No somos nadie para no dejar escapar al otro. Cada uno toma sus propias decisiones, para bien o para mal, puede que te salga bien, o que te salga mal... y te arrepientas.

Me arrepiento de varias decisiones tomadas en mi vida, para que mentir. A día de hoy no me quita el sueño, pero sí desearía haber tomado otro camino. Decisiones que pueden hundir a una persona, incluso a ti mismo con el paso del tiempo. Y ya no hay vuelta atrás, no hay una puerta mágica donde puedas pasar y cambiar el pasado. Pero hay que vivir con ello. Vivirás con ello.